Jesucristo es el camino, la verdad y la vida.

12/27/2008

- Testimonio: El saxofón de Vega.

José Wilfredo Vega Rojas ( todos lo llamamos Vega) tiene 72 años de edad.
Conoció a Jesucristo en el año 1995 tenía entonces 59 años y fue bautizado a los 60 formando parte de la membresía de la Iglesia.

El pasado sábado 26 de enero, se realizó una campaña de evangelización en los alrededores de nuestra Iglesia, un gran número de hermanos participamos y tuve la bendición de predicar con el hermano Vega a quién conocía, pero solo de vista, saludarlo y hablar con él en encuentros breves pues nuestra Iglesia es muy grande y es casi imposible tener una relación estrecha con todos los hermanos, también lo veía tocar su instrumento musical el saxofón, con el cual alaba a Dios.

Mientras predicábamos, a intervalos se producía un diálogo entre ambos:

Con mucho respeto le pregunto. ¿Vega que edad usted tiene?
Me contesta con un sano orgullo y sonriente, 72, gracias a Dios.
Ya en el sexto piso de uno de los edificio donde predicábamos mientras aún subiamos las escaleras, le pregunto: ¿y no está usted cansado? no hijo, me dice, Dios me da las fuerzas, ¿no recuerdas que antes de comenzar le pedimos su dirección y fortaleza? Si, es verdad le contesto; pues él siempre responde, me dijo él con otra alegre sonrisa.
Ya habíamos conversado bastante entre subidas y bajadas de edificios de viviendas, cuando le expreso mi admiración por lo bien que toca con el saxofón, le pregunto nuevamente: Vega, imagino que usted hace muchos años toca este instrumento, no hijo, estoy aprendiendo, pero cómo?, si, comencé a aprender a los 69 año, solo hace 3 años y un poquito, no es posible le dije, lo toca tan bien que parece que lleva toda una vida,
no hijo, solo que el tiempo que Dios me conceda vivir le quiero servir en la alabanza, además de predicar su evangelio.
Me dice; sé que me preguntas por que te sorprende que haya comenzado a aprender ya viejo; hermano Vega, tiene usted mucha razón.
De repente la conversación es interrumpida pues estábamos tocando en la puerta de una casa y nos abrían en ese momento, cuando somos atendido por un joven y Vega le habla de la Salvación en Cristo, el joven le dice que no era posible y él le responde para Dios nada es imposible. Y así continuábamos de casa en casa y aprovechábamos también a intervalos para seguir nuestra conversación.
Le pregunto, Vega no se pone usted bravo si le sigo haciendo preguntas, siempre sonriente me dice claro que no hijo, ( “hijo”, me recordaba al apóstol Juan )
¿Alguna vez pensó usted aprender a tocar algún instrumento musical? sin apenas pensarlo me dijo: jamás. Y entonces de donde le vino este sentir por la música.
Me respondió: ¿ Nunca has leído, que Dios produce en nosotros así el querer como el hacer por su buena voluntad? Esa fue su respuesta.
Y a pesar de el escepticismo de algunos hermanos, que lejos de darme ánimo, sus palabras eran desalentadora, yo persistí en oración, buscando la voluntad de mi Dios y sabes una cosa hijo, cada vez se acrecentaba más y más mi deseo por aprender y apareció el instrumento y también quién me enseñara, el hermano Víctor Loret a quién Dios puso en mi camino y le agradezco mucho, hoy soy el alumno de más edad en la reciente escuela de música, de nuestra Iglesia, estoy muy contento de estar rodeado de tantos jóvenes y aprendiendo.
Después de una provechosa jornada de trabajo, predicando de casa en casa el evangelio de Jesucristo, me invita a su casa donde juntos merendamos, le tomé algunas fotografías y antes de marchar me cito algún que otro texto de la Biblia, como por ejemplo:

…Y era a Abraham de 75 años cuando salió de Harán. Gn .12:4

Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo. Gn.21:5

Ahora me llama por mi nombre, Joaquín, muchos hierran ignorando las Escritura y el poder de Dios. Mt. 22:29


Momento antes de salir a predicar, el Pastor
Juan Carlos, conversa y ora con los hermanos.
Vega, el tercero (Izq)

Vuelve y me dice hijo, dice la palabra de Dios que el amor todo lo puede y yo amo servirle a Dios y hay cosas que Dios nos tiene reservadas y nos las da en su tiempo y a mi me dio el aprender música a los 69 año y el que comenzó en mi la buena obra él la perfeccionará, eso no lo dudo.

Ya era tarde y me debía marchar para mi casa, oramos y tocó con su instrumento. Mientras yo le seguía con la voz “Alcancé Salvación”.